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jueves, septiembre 29, 2022
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Cónsules honorarios: comenzamos con el gran Xavi Linares de ‘Paco Meralgo’

Iniciamos hoy una serie de entrevistas a pericos que, sin ser “celebrities” ni famosos hacen españolismo cada día desde su simpatía, su don de gentes y su profesionalidad.
Son nuestros “cónsules honorarios” blanquiazules.

Xavi Linares -nuestro primer invitado- está al frente del popularísimo “Paco Meralgo”, uno de los templos del mejor tapeo en lo que se denomina “la zona noble” de Barcelona y un punto de referencia en su género para los amantes del buen comer y mejor beber.

El “Paco Meralgo” es un local absolutamente transversal futbolísticamente hablando. Al aroma dulzón de una de las mejores bravas de la ciudad y de un marisco que -literalmente- se mueve en su particular playa de hielo convive un estupendo equipo donde hay españolistas, culés, béticos, madridistas… aunque el jefe es el jefe y es cosa sabida que tras la barra lo blanquiazul manda. Porque Xavi -54 años, padre de tres hijos y toda una vida en la restauración- es perico militante, convicto y confeso y saca horas de donde puede para seguir a su Espanyol por donde vaya… y eso incluye Escocia, Rusia o Hungría…

  • ¿De dónde viene tu españolismo? ¿Tu familia es perica?

¡Que va! Es una historia curiosa. Más allá de un abuelo paterno que simpatizaba con el Espanyol pero sin ir mucho más allá, toda mi familia era barcelonista. Yo de crío decía que era barcelonista porque, además, admiraba a Schuster. A los 15 años, coincidiendo con un nuevo trabajo en el que mi jefe era muy pero muy culé, me di cuenta de que -en realidad- no sólo ese sentimiento yo no lo tenía tan arraigado sino que el relato barcelonista me cargaba un poco. Entonces, casi por llevar la contraria descubrí el Espanyol y fue un flechazo. Este club tiene algo que cuando lo descubres te enamora. Te llega o no te llega pero si te llega es para siempre. Y a mi me llegó. Desde entonces el Espanyol forma parte de mi vida. Es difícil de explicar lo que tiene este sentimiento.

  • ¿Es difícil compaginar los horarios esclavos de la hostelería con seguir al equipo?

No es fácil y de hecho me pierdo bastantes partidos por mis obligaciones profesionales pero en los grandes, en los importantes, siempre procuro estar a base de cambiar turnos y pedir favores. De todos modos, pueda ir o no, yo mantengo siempre mi abono.
La verdad es que fútbol y restauración son una pareja complicada aunque yo siempre digo -pensando estrictamente en el negocio- que a mi, aunque sea perico, me viene fenomenal que el Barça vaya pasando fases en la Champions y llegue a la final porque el local se me llena de barcelonistas cuando termina su partido. Eso sí… ¡que la pierda después!

  • De hecho al “Paco Meralgo” vienen muchos futbolistas del club blaugrana… ¿Cómo reaccionan cuando se enteran que eres del Espanyol?

¡Fenomenal! ¡Con total simpatía! Por supuesto siempre nos hacemos alguna broma pero desde el respeto y el sentido del humor como no puede ser de otra manera. Belletti y Dani Alves venían mucho cuando jugaban aquí, igual que Piqué y Riqui Puig, que es amigo de la casa y lo conocemos desde que era un crío… Todos son siempre muy simpáticos. También muchos futbolistas del Espanyol pasan por aquí. Culé o perico yo intento que todo el mundo esté cómodo, coma bien y se sienta a gusto en esta casa… aunque con mi fe perica siempre por delante.

Xavi Linares -a la derecha de la imagen- con todo el equipo de ‘Paco Meralgo’. Foto: Gonzalo de Martorell
  • ¿Tu mejor momento como perico?

Sin duda la final de Copa en Madrid frente al Zaragoza. El ambiente fue extraordinario; por una vez los pericos afrontábamos una final sabiendo que teníamos muchas posibilidades de ganarla y había confianza. Además fui a la final con un buen amigo muy zaragocista con el que tuvimos una rivalidad muy sana y divertida durante dos días y nos lo pasamos fenomenal. Después estuve también en Glasgow pero el ambiente ya era otro. Glasgow fue una decepción porque lo tuvimos muy cerca.

  • ¿Y el peor?

Fue un mal momento muy curioso porque, en realidad, no tiene que ver con la condición de perico pero que yo sigo relacionando de algún modo. Era 1996 invité por primera vez a mi novia a ver un partido en Sarriá. Era un Espanyol-Atlético de Madrid. Estábamos muy ilusionados… y a los 15 minutos de empezar el partido oigo que me llaman por megafonía y me piden que me dirija a la puerta principal de tribuna ya que mi padre había sufrido un episodio de una grave enfermedad. Mi madre había llamado que estaba en el estadio y allá me buscaron. Cuando tiraron Sarriá lo sentí tanto que fue cuando decidí hacerme socio… y hasta ahora. Empecé con un abono de los más económicos y poco a poco hasta ahora que tengo un Corporate que intento disfrutar al máximo cuando el trabajo lo permite con la familia y los amigos.

  • ¿Cuál sería tu mayor deseo para el RCDE?

Mi mayor deseo como perico sería que en el club se instalara para siempre el gen de la exigencia y la competitividad. Por lo demás los pericos tenemos que olvidar ya la temporada del descenso y mirar adelante. Somos muy bipolares. Pasamos en un momento de querer quemarlo todo y dejar de ir a los cinco últimos partidos porque ¡ya está bien! a volver a ilusionarnos con cualquier noticia y ser más pericos que nunca. Hay como una magia… Yo también soy así, lo admito. Paso de estar en una tormenta y verlo todo negro a que vuelva a salir el sol y estar ilusionado a tope. Me gusta el equipo que se está gestando para esta temporada. Si RDT se queda tendremos una delantera formidable.


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