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lunes, mayo 23, 2022
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Durán: momento de hacer balance

Más allá del ámbito deportivo, la noticia de estos últimos días en el ámbito españolista es sin duda la salida del club de su consejero delegado, José Mª Durán. Nunca es una buena noticia un cambio en la dirección cuando ésta ha alcanzado los objetivos que se había marcado. No obstante, sé por experiencia propia que este tipo de situaciones nunca son sencillas y que hay muchos y decisivos detalles que ignoramos. No voy a lanzarme pues a hacer juicios concretos sobre cuestiones que desconozco.

Lo que sí puedo decir es que José Mª Durán había ilusionado a muchos pericos. Tenía dos rasgos clave que necesitamos como agua de mayo: es un perico de corazón y es un reconocido profesional del mundo del fútbol. Entendía nuestro sentimiento porque lo vivía, y esto se ha notado en numerosos detalles. En cuanto al ámbito de la gestión, y aunque con toda seguridad me falte información, creo que el club ha crecido en los últimos tiempos.

La salida de Durán se añade a una lista de cambios que no es buen síntoma. Desde la llegada de Chen en 2016 hemos tenido cuatro consejeros delegados: Ramón Robert, Roger Guasch, José Mª Durán y ahora Mao Ye Wu. Hemos tenido cuatro directores deportivos: Ángel Gómez, Lardín, Perarnau y Rufete y nada menos que ocho entrenadores: Quique Sánchez Flores, David Gallego, Rubi, Machín, Abelardo, Rufete y Vicente Moreno. Demasiada gente, demasiada poca estabilidad para desarrollar un proyecto ambicioso.

Los pericos siempre estaremos agradecidos a Chen Yansheng: hizo una apuesta por nuestro club que se ha demostrado vital. Nos sacó de una situación terrible que amenazaba nuestra supervivencia y ha invertido mucho dinero en el club, saneando nuestras finanzas y permitiéndonos mirar el futuro con ganas de seguir dando mucha guerra. No tenemos que olvidarlo nunca.

Pienso que el propio Chen no estará plenamente satisfecho de la trayectoria del Espanyol en estos seis años. Prometió, porque seguro que lo creía así, que íbamos a llegar a la Champions en tres años. Demostró así que tiene la mejor de las intenciones, pero que tiene grandes lagunas de conocimiento sobre cómo funciona el mundo del fútbol aquí. Normal, pues nunca ha sido éste el ámbito en el que se ha movido. Aquella Champions soñada se convirtió en el trauma del descenso. Regresamos a la competición que nos corresponde y la permanencia parece asegurada, por lo que podemos respirar tranquilos y apuntar a metas más altas. Porque, no nos engañemos, queda mucho por hacer: el equipo, que ha jugado buenos partidos y ha competido muy bien contra rivales de primera magnitud, ha mostrado también preocupantes faltas de concentración, excesivos nervios en los minutos finales, errores defensivos graves, enorme dependencia de unos pocos jugadores (sin RDT y Darder el equipo pierde muchísimo) y unos muy pobres registros fuera de casa (cuando escribo estas líneas, una sola victoria de 14 partidos; en la liga “fuera de casa” solo somos mejores que cuatro equipos, empatados con el Mallorca).

Todo este trabajo le tocará liderarlo ahora a Mao Ye. Una de sus primeras declaraciones fue avisarnos de que “el presidente quiere implicarse más, estar más encima”. Nada que objetar… pero no nos engañemos, desde la distancia y sin vivir esos mil detalles concretos que hacen la diferencia, no será Chen quien proporcione, de forma directa, el impulso al club que necesitamos. La responsabilidad será del hombre en quien confía, de Mao Ye, alguien que hace unos años desconocía este mundo pero que ha tenido seis años para aprender. Solo podemos desearle que acierte, pues como siempre recuerda un buen amigo, veterano perico, sus éxitos serán los nuestros.


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